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| Imagen generada por Inteligencia Artificial |
Si nos adentramos al mundo de las ideas, descubrimos que mucho de lo que ocupa el pensamiento está haciendo daño. Devora nuestro tiempo y energía todo aquello que no podemos controlar o cambiar, pero lo hacemos de todos modos.
Sin darnos cuenta, saltamos apasionadamente de un tema importante” a otro y se nos va parte de la vida defendiendo a capa y espada nuestra causa de moda. Si una causa es tan buena, buena de verdad, no habría que desvivirse por ella porque su valor intrínseco es su mensaje de venta.
Entonces llega el momento del abrazo. En realidad, no causa tanto dolor, porque ya existía dolor previo al abrazo. La queja y los gritos se escuchaban mucho antes de “apapachar” el cactus… ¡digo! La causa.
Las espinas tienen nombres y efectos. Los nombres son muchos y siguen apareciendo nuevos cada día, pero los efectos son invariables, entre ellos, falta de concentración en lo que es personalmente importante, cambio constante entre temas, baja productividad por ocupar el tiempo en abrazar el cactus en lugar de ocuparse de lo que se puede mejorar.
Ahora estoy ocupado en las cosas que son importantes para mí y ayudando a otros a alcanzar sus objetivos. A esta edad no se come “gofio”. El que quiera hacerlo, que lo haga sin mí. Gracias, y feliz día.
Dale un besito al cactus de mi parte.

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